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Nadie puede dudar que la buena gestión de los cotos de caza exige que aportemos de forma puntual, en materia de comida y bebida, lo que escasea en las manchas que destinamos a la caza, especialmente cuando se aproximan los meses de verano.

Cada coto de caza necesita una gestión particular; en función de la superficie, de la orografía, de las fuentes de agua disponibles, etc. elegiremos los comederos y bebederos más apropiados.

Un factor determinante es la frecuencia con la que podemos acudir al coto y recargar los bidones, ya sea con agua o grano. A menos frecuencia, más capacidad de carga ya que los animales van a depender de estos aportes y, bien lo sabemos, en función de su alimentación desarrollarán mejores capacidades o trofeos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, cuando se aglutinan los animales en torno a los cebaderos, pueden surgir problemas sanitarios. En determinadas circunstancias, puede ser importante esparcir correctamente la comida por el campo con la ayuda de algún tipo de dispersor.